
Amaneciste en mis brazos envuelta en tu hermosura
Tu cabello alborotado robaba brillo a tus ojos,
Jadeaba tu pecho exahusto, volviendo de la locura
Tus labios eran borrones de aquellos otrora rojos.
Prestaste tu cuerpo mujer para hacer mi noche bella
Sobre ese lecho dejamos tu pudor y mi inocencia,
Tus ojeras negras profundas, mostraban clara la huella
Fuimos dos brasas de fuego unidas en la inconciencia.
Cuál sedientos pasionales bebimos de aquellas aguas
Nuestra copa la llenamos hasta el borde de placer,
Fueron espacios sublimes qué alimentó nuestra fragua
Nada dejamos de lado, todo quisimos hacer.
Instantes, caricias, besos, tu ritmo, y mi vaivén
Dejaron aroma tuyo en cada pliego de mi piel,
Aquello bonito y dulce marcó un camino al Edén
Anhelo constante y amante, volver al momento aquél.
PÉTER.
peterbambi@gmail.com
( reeditado, pués fué borrado)

