miércoles, 10 de julio de 2013

OSADÍA

 
 
 
Te miré al salir del templo
Tu rebozo te cubría,
Mirando al Cristo de adentro
Juré, qué serías mía.
 
La Vírgen De La Lágrima
Guiño su ojo a mi intento,
Se cargó de fe mi alma
Y eso me puso contento.
 
Cuando seguí tras tus pasos
Te sentiste acosada,
Tuve miedo al  fracaso
Y te dije.., ¡ no pasa nada !.
 
Comprendiste mi actitud
Y serenaste tu alma,
Te hablé de mi inquietud
Y encontré así la calma.
 
Mis ojos vieron tus labios
Como una fruta morada,
Quise libarlos sin agravios
Y quedaste anonadada.
 
La comisura perfecta
Formaba ideal armonía,
Dejé mi beso en tu fresa
Y  la noche, se hizo día.
 
Multicolores reflejos
Bañaron los cuerpos nuestros,
La locura fue un espejo
Qué desplegó esos espectros.
 
Tus lágrimas virginales
Quedaron sobre mi hombro,
Las flores primaverales
No salían de su asombro.
 
Nuestras manos enlazadas
Tejieron mundos de sueños,
Mi corazón golpeteaba
¡ Y allí, me sentí tú dueño !.

 
PÉTER.

ADIÓS


 
               

        ADIÓS

 
 
Hoy mi alma se deshace
Al escuchar de tu voz,
Esa lacónica frase
Que señalaba... ¡ tu adiós !.

Quedó mi pecho vacío
De esa fragante pasión, 
Triste, opaco, y sombrío
Sin consuelo..., ¡ el corazón !.

Su dolor no acepta razones
Solo sabe que el Edén,
Lo colmo ayer de ilusiones
Que hoy..., ¡ las borra el desdén !.

Si pongo en venta mi Amor
No lograría " un penique ",
Nadie compre el esplendor
Que resabios..., ¡ solo emite !.

El tiempo quizás cicatrice
Aunque siempre habrá secuela,
Cuando un Amor hecha raíces
Nada, sin él..., ¡ se consuela !.

 
PÉTER