
Tus horas regalan ternura a las mías
La luz de tu encanto, me brinda su miél,
Respiro tu aliento cuál dulce manía
Y vivo en tu sangre, pegado a tu piél.
Tus ojos obscuros, farol de destellos
Ofrecen mil mundos, me dán su placet,
Buscando su enigma, me hundo yó en ellos
Hallando el oásis qué alivia mi sed.
Tus manos pequeñas digitan con calma
Buscando la nota de mi diapasón,
Arrancan sonidos qué esconde mi alma
Formando arpegios, uniendo su són.
Tus labios carnosos pintados de rojo
Adornan con lujo tu faz de marfil,
Tus dientes son perlas para mis antojos
Perfuma tu aliento, cuál Rosa de Abril.
Tu andar insinuante cuál bella gacela
Menea con gracia, convida a soñar,
Transporta a otros mundos dejando su estela
Mi vida trás tuyo, se quiere marchar.
PÉTER.
